El reto consistía en construir una identidad capaz de representar la convivencia entre dos mundos: el carácter histórico de la casa palacio y la visión contemporánea de un espacio diseñado para estudiantes, viajeros y nuevas comunidades. La marca debía reflejar esa dualidad y, al mismo tiempo, funcionar como un sistema flexible que permitiera unificar todos los puntos de contacto del proyecto, desde la residencia y el hotel hasta los distintos espacios y servicios que forman parte del complejo.
La identidad expresa la dualidad del proyecto a través de su lenguaje gráfico. La tipografía combina dos estilos complementarios, uno más contemporáneo y minimalista y otro con un carácter más clásico, reflejando el encuentro entre tradición y presente que define al espacio. El símbolo se inspira en las ventanas del edificio, reinterpretadas como una forma gráfica que representa apertura, bienvenida y nuevas oportunidades. Esta ventana se convierte en un gesto visual que invita a descubrir nuevas experiencias y etapas.
El concepto de marca se articula alrededor de una idea clara: Tradere como el lugar donde comienzan nuevas etapas. Un espacio pensado para convivir, crear recuerdos y compartir experiencias. Bajo el tagline “The Place to Be”, la marca se posiciona como un punto de encuentro donde diferentes personas, historias y momentos se conectan dentro de un entorno único.
A partir del símbolo se desarrolla un sistema visual que funciona como contenedor de experiencias. La forma actúa como marco para imágenes, colores y contenidos, permitiendo construir una comunicación coherente y reconocible. Este sistema permite unificar los diferentes soportes del proyecto, desde señalética hasta comunicación digital, creando una identidad flexible capaz de adaptarse a los distintos espacios que forman parte de Tradere.
La identidad se amplía también a los distintos servicios del complejo. Entre ellos se diseñó la marca del restaurante del espacio, desarrollada a partir del mismo concepto visual y utilizando una paleta cromática inspirada en el color del olivo, reforzando la conexión con el entorno. Además, el sistema visual se aplica al ecosistema digital del proyecto, definiendo cómo se expresa la marca en redes sociales y soportes online.
Diseño de la marca para el restaurante del espacio, siguiendo el mismo concepto y empleando el color extraído del olivo .







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